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DETECCIÓN 2016-04-08T14:08:41+00:00

¿Qué indicios muestran que una mujer puede estar sufriendo maltrato?

Una mujer maltratada suele tener lesiones de difícil explicación (hematomas, heridas e incluso fracturas) de manera más o menos frecuente. Está siempre muy nerviosa y puede desarrollar enfermedades psicosomáticas como depresión, ansiedad, irritabilidad o pensamientos de suicidio. Se muestra vigilante respecto a las reacciones de su pareja.  Cuando el maltratador está presente se muestra muy reservada, no habla y cuando lo hace busca siempre su aprobación, tratando de anticiparse a sus reacciones. Cuando terceras personas le plantean directamente su problema se bloquea o se muestra agresiva y defiende a ultranza a su agresor, se posiciona total e incondicionalmente a su lado y busca constantes excusas para su comportamiento. Sus relaciones sociales y/o familiares son prácticamente nulas. En ocasiones la víctima no tiene disponibilidad económica.

El Maltrato que no se ve

El maltrato psicológico se basa en comportamientos intencionados, ejecutados desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Su padecimiento lleva a la despersonalización, al mismo tiempo que genera dependencia hacia persona que los inflige. El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, refunfuños, indiferencias, frialdades y desprecios.

Las agresiones continuadas, tanto verbales como no verbales (el silencio, la indiferencia, la frialdad, los gestos…), crean una relación siniestra de codependencia entre el maltratador y la víctima. Ambos terminan necesitándose. La víctima porque estando sola siente que no es nadie y el miedo y la angustia la paralizan; y el que maltrata, porque se siente que es alguien a través de la dominación que ejerce. La situación de codependencia es tal que la víctima termina protegiendo y disculpando al maltratador. Recorre hasta ahí un proceso destructivo en el que va perdiendo la confianza en sí misma y la capacidad de respuesta, se va anulando y va interiorizando que de allí no se sale y abandona toda esperanza.

Clasificación  de conductas que se expresan para lograr la sumisión y el control:

  • Intimidación.
  • Toma repentina del mando: tomar decisiones sin consultar, monopolizar.
  • La apelación al argumento de la lógica y la “razón” para imponer ideas propias o alternativas poco razonables.
  • La insistencia abusiva, a fin de obtener por agotamiento lo que desea a cambio de “un poco de paz”.
  • El control del dinero.
  • El uso expansivo del espacio físico.
  • La maternalización de la mujer, es decir, la creación de condiciones para que ésta de prioridad al cuidado de sus hijos y nada más.
  • La manipulación emocional, que genera en la mujer dudas sobre sí misma y que propicia sentimientos negativos y de dependencia.
  • Las reprobaciones que conllevan a la indefensión.
  • La desautorización y desvalorización que generan sentimientos de inferioridad.
  • El paternalismo desde el que se trata a la mujer como si fuera una niña.
  • La falta de intimidad.
  • Interrumpir y devaluar los argumentos de ella.
  • El distanciamiento. Las mentiras, el incumplimiento de promesas, el silencio…
  • La adopción de la actitud de ser mártir.
  • La autoindulgencia con la que elude el maltratador su propia responsabilidad.
  • El intento de generar lástima a través de comportamientos autos lesivos, juicios de estar muy enfermo, o amenazas de estar deprimido y de desear que le llegue la muerte.

Retrato de una mujer objeto de maltratos psicológicos

Síntomas y manifestaciones:

  • Dolores de espalda y articulaciones.
  • Irritabilidad.
  • Dolores de cabeza.
  • Disfunción gastrointestinal.
  • Amenorrea, dismenorrea y sangrado entre períodos.
  • Insomnio.
  • Fatiga permanente.
  • Apatía.
  • Sequedad de la boca.
  • Tristeza, ánimo deprimido y ganas de llorar sin motivo aparente.
  • Ansiedad y angustia.
  • Sentimientos de impotencia y de banalidad.
  • Rabia y rencores reprimidos.
  • Indecisión.
  • Explosiones de cólera sin provocación y sin justificación alguna.
  • Inapetencia sexual.
  • Depresión crónica.

Actitud

  • Sensación de lástima y de vergüenza.
  • Falta de iniciativa para avanzar en la vida.
  • Dudas de la capacidad de poder vivir fuera del ámbito del atormentador.
  • Temor generalizado.
  • Mantenimiento de una mirada huidiza.
  • Dejadez social y escasez comunicativa: explicaciones vagas y confusas.
  • Temor de ser criticada por ser débil.
  • Arrepentimientos por no actuar antes y abandonar al opresor, años atrás.
  • Evasión de situaciones sociales.

Señales de alerta de conductas que evidencian o derivan hacia el maltrato psicológico, por parte del hombre:

  • Ignora los sentimientos de la pareja.
  • Ridiculiza o insulta a las mujeres como grupo.
  • Ridiculiza o insulta la mayoría de los valores, creencias, religión, raza, herencia o clase de la pareja.
  • Utiliza su visto bueno, aprecio, o afecto como castigo.
  • Continuamente la critica, la insulta o la grita.
  • La humilla en privado y/o en público.
  • Rechaza mantener relaciones sociales en su compañía.
  • Controla el dinero y todas las decisiones.
  • Rechaza compartir el dinero o permite que la mujer trabaje.
  • No permite su acceso al dinero o a las llaves de su coche y otros bienes.
  • La amenaza con hacerle daño, o con el abandono de ella o de sus hijos.
  • Castiga, insulta o maltrata a los niños cuando está enfadado con ella.
  • Malcría, consiente y derrocha dinero en los hijos para contradecirla a ella.
  • Revoca sus sanciones con los hijos y con el servicio doméstico.
  • Critica a la mujer frente a personas subordinadas.
  • Amenaza con secuestrar o llevarse a los niños si ella no le obedece en todo.
  • Abusa, tortura, mata a los animales domésticos para hacerle daño.
  • La acosa con asuntos que él imagina que ella está haciendo o no haciendo. Por ejemplo, el cuidado y mantenimiento de la casa.
  • La manipula con mentiras y contradicciones.
  • Destruye los muebles, hace destrozos en las paredes o rompe útiles domésticos durante las discusiones con ella.
  • Maneja armas de forma amenazante.
  • Le hace llegar mensajes indirectos que son amenazantes.
  • La obliga a aceptar lo socialmente inaceptable.
  • La tilda de ser mala madre y la responsabiliza por el comportamiento, el bienestar y aún, por el futuro de los hijos